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El proceso inflamatorio en el cuerpo humano, ¿Qué hacer ante ello?

Una inflamación se puede producir ante agentes externos, patógenos como virus o bacterias, o ante una lesión. Tiene una función concreta, combatir, limpiar, reparar el tejido dañado y memorizar la respuesta.

Una respuesta inflamatoria fisiológica y normal es un proceso controlado, necesario y beneficioso. Siempre que sea localizado, agudo y que se resuelva en un periodo de 4-7 días. En infecciones más importantes hasta los 42 días, aproximadamente.

Si cortamos el proceso inflamatorio se suprime la función de los Resoleomics en la inflamación. No permite que se complete el proceso inflamatorio por lo que limita la reparación de los tejidos.

La inflamación es un maravilloso proceso que nos ha acompañado a lo largo de la evolución. Además, nos sirve para proteger a nuestro cuerpo. Su señal induce a la llegada de células inmunitarias. Éstas van a ser las responsables de protegernos ante posibles procesos infecciosos.

 

¿Debemos de tomar un fármaco inmediatamente para frenar el proceso inflamatorio? La respuesta es clara y contundente: NO

 

Revisando este aspecto tan básico de nuestra fisiología uno puede pensar lo siguiente. Entonces, cuando suframos un proceso inflamatorio, ¿debemos de tomar un fármaco inmediatamente para frenarla? La respuesta es clara y contundente: NO.

 

proceso antiinflamatorioLa revisión del trabajo del Dr. Charles Serhan de la Universidad de Harvard nos muestra una gran cantidad de literatura científica que acuña bajo el nombre de Resoleomics. Se trata de un conjunto de mediadores especializados pro-resolventes –Specialized Pro-resolving Mediator, SPM- derivados de la grasa Omega 6 ácido araquidónico (AA) y de las Omega 3 EPA y DHA que se conocen como lipoxinas, resolvinas, protectinas y maresinas. Sus publicaciones nos muestra las rutas moleculares mediante las cuales estos mediadores ponen fin a la inflamación una vez esta ya ha ejercido su decisiva acción inicial.

 

Con el estudio de los Resoleomics, hemos podido entender como -por suerte- la inflamación es un proceso que no depende de los antiinflamatorios para poderse detener. Y que, lógicamente, nuestro cuerpo, de la misma forma que tiene las herramientas para poder inflamar, también las tiene para poder parar la inflamación una vez ésta ya ha hecho su trabajo.

 

Interrumpir este maravilloso proceso mediante fármacos va a ocasionar que el proceso inflamatorio no puede cursar con naturalidad. Como tampoco lo hará si nuestro cuerpo no cuenta con las grasas pro-resolventes. Todo ello induce a que el tejido implicado se acabe fibrosando.

 

Potenciar las rutas moleculares que modulan la inflamación parece una vía mucho más coherente que bloquearlas

 

Entonces, ¿qué proponemos hacer ante un proceso inflamatorio?

1.Tomaremos fármacos solo en el caso de que el dolor supere 7 sobre 10 (siendo 0 nada de dolor y 10 máximo dolor).
2.No debemos de tomar medicamentos si el dolor es inferior. Estos no ayudarán a curar el proceso más rápido, sino que lo bloquearán generando que se resuelva de una forma mucho menos eficaz.
3.Comeremos alimentos pro-resolventes: pescado azul y marisco (fuente de EPA y DHA). También huevos e hígado biológico (fuente de AA), aceite de oliva virgen extra crudo, aguacate, zanahoria, cilantro, frutos del bosque, piñones y cúrcuma.
4.Hidratación. Nos hidrataremos con agua mineralizada.